Odi Profanum Vulgus et Arceo

Philosophia, Aesthetica & Contemplatio

Nada espontáneo. Una mirada a los 90. Una perogrullada disfrazada de hallazgo curatorial.

Nada espontáneo. Una mirada a los 90. Una perogrullada disfrazada de hallazgo curatorial.

Artista: Jesús Ugalde

Espacio: Plaza Matadero

Lugar: Fachada exterior Nave 15

Categoría: Arte

Formato: Exposición

Institución: Matadero Madrid

Fechas: hasta octubre 2026

El fotógrafo Jesús Ugalde exhibe en los vanos de las puertas y ventanas de la Nave 15 un total de 22 retratos de grandes figuras de la música española en los años 90. Unas imágenes que incluyen fotos nunca vistas de Carlos Berlanga o Martirio, junto a imágenes de estrellas como Alejandro Sanz, Amaia Montero, Christina Rosenvinge o Ariel Rot, entre otros.

No era la intención inicial visitar esta exposición. Nunca me hubiera desplazado para hacerlo, habida cuenta de las temperaturas abrasadoras que Madrid regala este verano a los intrépidos —o descerebrados— que deciden desafiar al calor. Pero el caso es que ese día, ahí mismo, en la Nave 10, iba a representarse una obra de teatro a la que había planeado asistir, por lo que aprovechar el desplazamiento para visitar la exposición de Gloria Fuertes en la Casa del Lector, o la de Complementarios_26 en la Central de Diseño y la cuarta edición de Europa Ilustra, parecía lo más lógico.

Pasamos rápidamente por Complementarios_26 y por Europa Ilustra. No son materias que me atraigan de manera especial y tampoco poseo conocimientos suficientes para analizar lo visto. Mi ánimo era de aprendizaje. Sí pasé un tiempo agradable con Gloria Fuertes y ese repaso/homenaje a su trayectoria vital y poética. Revivir el siglo XX que ambos habitamos siempre es apetecible, y más cuando la mano que te lleva es cariñosa y conocida. Pero cuando decidí finalizar el periplo expositivo visitando Nada espontáneo… tuve que armarme de valor. En la fotografía que tomé (arriba) puede verse el lugar de la exposición: esa fachada exterior de la Nave 15 que acababa de ganar una somera franja de sombra pero que acumulaba en sus paredes y suelo más de cuarenta grados de temperatura. Una barrera para acceder a la obra de Ugalde. O lo que es lo mismo, una exposición que solo podría visitarse en condiciones razonables de climatología. Ni con sol excesivo, ni con lluvia excesiva, ni con luz escasa, ni con gente patinando por la plaza o jugando pelota o farmeando aura. Aún así, me acerqué.

Reza el programa que «antes de que cada uno tuviéramos nuestro propio teléfono móvil, en la década de los 90, la pose ya se había instalado entre las estrellas de la música y el cine”. Premisa falsa, aquejada de simplificación histórica pueril. La pose de la que habla es constitutiva de la imagen del ser humano desde siempre: el retrato egipcio, el fresco romano, el retrato cortesano del Renacimiento, el daguerrotipo francés y victoriano… Todo ello era posar para la imagen que de uno mismo quiera proyectarse, desde el origen de los tiempos. Como digo más arriba, una perogrullada disfrazada de hallazgo curatorial.

Además, ese contraste forzado entre “artificio pre-digital” y “autenticidad actual” es falso. Esa genealogía seguida desde los años 90 hasta la eclosión de las redes sociales anula el sistema de los estudios hollywoodienses en los años 20 y 30, que eran fábricas de estrellas con un control de su imagen más férreo del que cualquier influencer actual pueda tener sobre su producto. El programa de esta exposición está vendiéndonos como novedoso y propio de los 90 algo que se llevaba haciendo setenta años antes. Si la gente de a pie lleva posando ante una cámara desde finales del XIX, bien para retratos de estudio, fotos de carné o álbumes familiares, lo único que las redes sociales han aportado es una distribución de esas imágenes más democrática.

En cuanto a las categorías puestas en juego, existe una disputa no cerrada: se equipara el autorretrato amateur en Instagram con el retrato profesional dirigido por un fotógrafo de estrellas. Se mezclan dos fenómenos distintos: por un lado, el control de la imagen por terceros (la industria), por el otro, la autoimagen o la autoproducción de imagen. Un revolutum interesado para justificar el hilo conductor “de las estrellas del cine y la música a todos nosotros”, pero es un salto argumental. Usar un gancho contemporáneo (redes sociales) para vender fotografía de prensa musical de los 90 es hacer trampas.

Veintidós retratos (tantos como ventanas y puertas hay en la fachada de la Nave 15) de la música española de la década de los 90. Mortecinos. Insulsos. En un formato que no resiste la insolación reflejada en el suelo del infinito patio de la Plaza del Matadero. Que no responden a ninguna pregunta. En un espacio hostil. No hay acontecimiento. No hay otros mundos a los que asomarse. No hay una coherencia entre lo prometido y lo entregado. No es pertinente.

Pero le ha costado a las arcas públicas la nada desdeñable cantidad de 17.908 €. 814 € por fotografía. Que se embolsa Jesús Ugalde, fotógrafo de músicos, actores y personajes populares, vinculado a la cultura municipal del Ayuntamiento de Madrid. Fotógrafo oficial del Teatro Español y de Naves del Español desde 2020, adjudicatario en 2024 del servicio fotográfico de escena de Nave 10 hasta la actualidad, y ahora flamante exponedor de obra fotográfica por obra y gracia de Madrid Destino, sociedad mercantil municipal íntegramente participada por el Ayuntamiento de Madrid, adscrita al Área de Gobierno de Cultura, Turismo y Deporte. Se encarga de la gestión cultural, turística y de espacios y eventos. Desde el 2020 hasta la actualidad, he podido localizar al menos 46.350,50 € en adjudicaciones de Madrid Destino a Jesús Ugalde. Y en esta ocasión, también Madrid Destino cede el espacio expositivo al artista, contratándolo para realizar la exposición (de obras realizadas en los 90, vuelvo a recalcar).

En definitiva, una exposición prescindible e innecesaria. Una pérdida de tiempo.

Esta obra y el resto de la cartelera de Madrid, en FOMOMad